En esto de escribir, uno, normalmente, no tiene mucha "culpa". Son las musas las artífices. ¿Qué no?. Os aseguro que sí. Os cuento una vivencia que me acaeció días atrás:
Héteme aquí que me encontraba yo paseando tranquilamente, la mente perdida en vericuetos del despiste, relajados los ánimos, calladas las inquietudes.
En ese estado de duermevela intelectiva me hallaba, lejos de la influencia de la razón, cuando, sin previo aviso ni invitación alguna, esas musas revoltosas que pululan por un espacio paralelo decidieron, de forma unilateral, entrarme al asalto, sin piedad.
Insistentes y tenaces lograron despertarme del descuido en el que voluntariamente me perdía e, inquietando mi osadía, me pusieron pies en polvorosa, presta a buscar un teclado donde depositar la súbita inspiración que me embargaba.
En unos segundos apenas recorrí el espacio que me separaba del Cyber del barrio. Una vez dentro, y sin poder precisar que me llevó a ello, mis dedos, con autonomía propia y distinta de la mía, aporrearon a su gusto el inerte teclado. No sé si fue Erato, Euterpe o Melpómene, aunque me inclino a pensar que fuera Talia, la Musa que decidió que ese día era yo su presa. Es más, seguro que fueron todas ellas y alguna que otra más ¿tal vez Clío? Riose -o riéronse- de mi audacia y todo lo que mis dedos transmitieron al teclado fue visionado en pantalla. ¡Y era bello!... Oh, oh... ¡algo fallaba! Era ella, o tal vez ellas, y no yo, la autora o autoras de aquello que recreaba la pantalla. Aquel nutricio relato con destellos de genial bizarría no debía, no podía ser mío.
Por un segundo cerré los ojos. ¿Qué pasaba? ¿Qué me estaba pasando?
Esos mismos dedos que ya sólo obedecían voluntades externas, siguieron tecleando. Así, tropezaron con algún foro de literatura y en él con este preclaro post con que tú, Samuel, nos recreabas.
| Cita: |
| Si te asaltan deseos de trascendencia, se te echa encima alguna musa loca y te entran irresistibles ganas de escribir, elige, por favor, entre una de estas opciones:
a/ Siéntate un poquito hasta que se te pasen. b/ Ponte algo y sal a ver escaparates. c/ Amórrate a una botella y emborráchate masivamente. d/ Enchufa el televisor: tendrás asegurada una cumplida dosis de morralla. e/ Telefonea a un amigo; si no tienes, a un conocido; si tampoco, a la tía coja del pueblo, a ver si sigue con vida. Salir al rellano y emprenderla a voces, por el motivo más peregrino, con el primer vecino que encuentres, también distrae un rato. f/ Haz algo más edificante, como escupir a la calle desde el balcón o arrojar algún objeto contundente. Siempre pasan monjas, señoras con pelucones y calvorotas. g/ Fricciónate compulsivamente los genitales, en alabanza a Onán. h/ Húrgate en la nariz: es igual de inútil que escribir, aunque algo más productivo y mucho más entretenido. i/ Busca una soga resistente e inmólate en un rincón. ... |
Y aquí, esta vez sí, la propia voluntad entró en juego, y leí tu consejo.
Te contaré el proceso que me embargó:
a) Estando ya sentada, sólo me quedaba mantenerme en esa postura hasta que se me pasaran las innobles ansías. Pero, como relato a continuación, no fue posible.
b) ¿Qué me pusiera algo y saliera a ver escaparates? ¡Coño!. ¡Si de la calle venía!, en el cyber no tenía posibilidad de ponerme nada (bueno, medité y decidí quitarme la chaqueta. Así ya tenía algo que ponerme, mi propia chaqueta). Pero entendí que tu consejo era bienintencionado y que su seguimiento podía ser adecuado para la consecución del fin pretendido: ¡alejar a las musas que me habían atrapado! Salí pues a la calle, tras guardar debidamente aquel archivo de texto que me atormentaba, cerrar el ordenador, y pagar el importe que el dependiente del establecimiento me requería.
Me fui a ver escaparates. Todo sea obediencia debida. Pero no quedó sin consecuencias acto tal. ¡Medio sueldo me dejé en la afrenta! Vi escaparates, sí, pero quise comprobar la veracidad de lo expuesto. Y ¡qué mejor que llevármelo a casa!
Volví por mis pasos, con varias bolsas de varios productos que no precisaba, y al pasar por la puerta del cyber dudé… Decidí no entrar y seguir hasta casa. Tal vez en el paseo las musas decidieran abandonarme, pero ¡quiá!, cada vez se mostraban más arteras.
Llegué a casa, dejé las bolsas sobre el sofá del salón, encendí mi ordenador y procedí de nuevo a conectarme a Internet
Volví a entrar en el foro y en tu post, Samuel. Y seguí leyendo tus prudentes consejos:
c) Eso de emborracharme no es práctica habitual en mí, pero sacrifíqueme por la causa, y aún a riesgo de la consabida resaca, púseme manos a la obra. Y corrió el vino, y lo que no era vino.
A duras penas, acabadas dos o tres botellas (la cuenta la perdí a partir del séptimo u octavo vaso), y con esfuerzo ímprobo, seguí la lectura de tus consejos. Difícil se me hacía pues las letras se empeñaban en no permanecer quietas.
d) Procedí a encender el televisor, no sin problemas. ¡Para qué demonios les ponen tantos botones!... Eso, al menos, pensaba yo en ese momento. Hoy, con la perspectiva del tiempo – y curado el “pedo” y su correspondiente resaca – compruebo que no era la cosa tal. ¡Mi televisor no tiene nada más que un botón! El resto, imagino, no eran más que efecto del alcohol, que según parece llega a duplicar, triplicar e incluso más, las cosas.
No me enteré mucho de la programación, cierto es, pero las musas se ve que empezaron a cansarse de mí, porque ya no tecleaba… no. Más bien, aporreaba las teclas. En la pantalla empezaron a aparecer inconexas palabras que, poco a poco, ya no eran ni palabras… Bueno, por ser, ya no eran ni letras. Una muestra de que las musas estaban pasando ya de mí es esto:
| Cita: |
| “el vinGaool* qudde tien$3e adf ¡taragggri!sun ció·fGDn o es blllllllllan··$co ni es ti¡ ¿yUUpntiiiiiiiiiiiiiiiiiiio ni tiegggene col;lor”. |
Copia exacta del párrafo más legible que logré escribir en aquellos momentos.
Aún así, cretinamente obediente, seguí cumpliendo el protocolo que indicabas
e) En el estado en que me encontraba, difícilmente podía marcar número alguno en el teléfono, con lo que, tras varios intentos fallidos, me incliné a realizar la última apreciación, y salí al rellano de la escalera con la sana intención de "emprenderla a voces por el motivo más peregrino con el primer vecino que encontrara". Tuve la mala suerte de tropezar conmigo misma en el primer escalón de la escalera, y caí por ella, dando tumbos. El efecto, desde luego, fue similar al deseado, pues los gritos ciertamente fueron emitidos, con más fuerza, además, de la pretendida, y alerté a todo el vecindario.
Las musas no sé si se apiadaron de mí, o si fue el ángel custodio el que profesó la caridad, el tema es que terminé mi giratoria excursión por las escaleras sin hueso roto alguno y simplemente con algún que otro “chichón”.
Fui acompañada por algún solícito vecino hacia la puerta de mi casa e invitada a entrar. Ante la insistencia de ese mismo vecino (no recuerdo si vecino o vecina), me tumbé en el sofá mientras el mencionado/a se retiraba con manifiestas muestras de preocupación en su semblante.
Una vez sola sentí la imperiosa necesidad de continuar la lectura de tus consejos y, aunque sin recordar ya para qué, seguir con la práctica de ellos.
f) Pareciome que indicabas la conveniencia de arrojar algún objeto por la ventana, con la intención, no del todo ética, siento decírtelo, de que impactara sobre algún transeúnte. Y procedí rauda. Claro, para ello cogí lo que tenía más a mano: ¡El portátil!
Arrepintiéndome estoy aún, no creas que no. Tuve la fortuna de que ningún desgraciado pasara en aquel momento por la calle, y el contundente objeto fue a estallarse contra el duro asfalto, deshaciéndose en mil pedazos. Pudo haber sido peor la cosa, desde luego… ¡Gracias a Dios no hubo que lamentar desgracias personales! (bueno, sí, las que yo misma sufrí: una vez pasada la resaca producto de mi borrachera, mi ego quedó profundamente herido, y mi cabeza arrastró un potente dolor durante unos cuantos días... ah, y mis frugales existencias penuarias, ya bastantes mermadas poco antes, en un ataque de febril consumismo, se vieron drásticamente reducidas cuando hube de reponer el portátil que tan estúpidamente "suicidé")
Quedeme absorta viendo el estropicio y, atónita ante mi propia cretinez, me pregunté ¿y ahora cómo sigo?
No podía recordar con precisión los sabios consejos, apenas algo así como un rascado indecoroso y un indecoroso, también, hurgamiento de narices. No me extenderé en el relato de esta parte por respeto a algún posible lector.
El final, sin embargo, aparecía nítido en el recuerdo: autoinmolarse con alguna resistente soga en algún ovidado rincón.
Otra vez más, las musas, los ángeles guardos o los hados, que todo podía ser, vinieron a mi ayuda, y la soga que encontré no era otra cosa que una suave y pura lana virgen -ejem- , suave al tacto y, como pude comprobar después, no tan resistente como pretendían hacerme ver sus fabricantes –lo que figura en la etiqueta ¡todo mentira!-. No resistió ni el primer intento. Rompió en todas las ocasiones, y fueron varias, no puedo recordar el número –sí, como para recordar estaba yo-, en que intenté el inmolamiento.
Claro que, en esos momentos, no te quepa duda, el objetivo pretendido se había logrado plenamente. ¡Vete a saber dónde andaban las musas! Bueno, las musas y mi razón, que debían haberse fugado juntas.
Tras una espantosa noche de pesadillas, escalofríos y estertores más propios de la agonía, llegó el día y el sol trajo algo de mesura, junto con una resaca de órdago.
Una buena ducha, un café muy cargado y mucha voluntad por mi parte hicieron el resto y, horas después, parecía otra vez persona. Eso sí, sin entender ni “torta” de lo que había pasado y sin recordar casi nada de la aciaga noche.
Bajé a la calle donde observé entristecida –y bastante enojada conmigo misma- los restos del dislate nocturno: el disperso cadáver del que fue mi portátil. Le dediqué unos segundos pesarosos y, entendiendo que aquello no tenía ya solución, recogí los restos y los arrojé a un contenedor próximo. Una última mirada y un último reproche a mí misma por la locura -1000 € que habría de costarme la gracia- . Y, taciturna, abandoné aquel lugar.
Al pasar de nuevo frente al cyber sentí la necesidad de volver a leer tu post con la intención de buscar allí la explicación de lo que había pasado, que se me hacía huidiza
Y la hallé, no cabe duda…
Releí varias veces la acusación que patente se advertía. ¡Y es que hay que leerlo todo, antes de actuar!
Pues sí:
| Cita: |
| “Si te asaltan deseos de trascendencia, se te echa encima alguna musa loca y te entran irresistibles ganas de escribir, elige, por favor, entre una de estas opciones” |
Exactamente eso es lo que decía… “elige, por favor, entre una de estas opciones”. ¡No eran precisas todas!... vaya, vaya, vaya…
Eso sí, puedo atestiguarlo, si se realizan todas:
¡funciona!
Adiós musas, adiós.

Hola, veo que andamos desasosegad@s tod@s por estas tierras...
Bueno, nos iremos haciendo poco a poco (espero), yo con mi post de ayer sobre Bosé, me o pasé hasta bien...
La niña de Abril, sigue luchando, asi que tengo fiesta en el corazón!!! y pido sin cesar por ella. Tus palabras ayer en LDA para ella, me conmovieron mucho.
Un abrazo.
jajajajaj,lokaaaaaaaa,la próxima vez que las musas vengan escriiiiiibeeeeeeejajajajajajajajaj.
anda que no....
además que me mola mucho leerte,que me descojonoooooooooo.
juas juas juas
jajajajaj,lokaaaaaaaa,la próxima vez que las musas vengan escriiiiiibeeeeeeejajajajajajajajaj.
anda que no....
además que me mola mucho leerte,que me descojonoooooooooo.
juas juas juas
Vivir, ¿estás currando? Uff yo me acabo de despertar. Ya veremos cuánto me cuesta volver al horario normal la semana que viene. Dios mío sólo de imaginármelo me pongo enferma.
Enlabasílica ¡nunca había leído un post tan largo! Enhorabuena por haberme enganchado tanto, ha sido genial.
Un beso a las dos.
Lucia
jijiji me rei un monton,genial
besitos
jejjee yo habría parado en el intento de ahorcamiento y habría decidido... jue es al final jeje de verdad que me hubiera pasado lo mismo eejj
Nada para eso yo escribo por que estoy aquí más entretenidito y no me dedico a liarla por ahí ejeje.
Que buen poste el que has traído hoy.... me lo pase genial leyéndolo, solo he debido parar porque la risa no me dejaba leer bien, me he enganchado a tal punto que no percibí lo largo que era...
Saludos
buenisimoooooooo ¡¡
me ha encantado, eres genial,
me has hecho reir con ganas, tu y tu amigo del ciber ¡¡
un beso por simpática.
vivir soñando:
Yo también siento hoy alegría por la estrellita que sigue brillando en ese pechito limpio de la hija de la amiga de abril. Confiemos.
Gracias por pasarte por aquí. De corazón.
Besos enormes
¡¡hola reina¡¡¡
he leído tus coment en mi apartamento..que me da que pronto agrandaré......
La esencia de duelo congelado son justo tus palabras...esas lágrimas guardadas en el alma....
petonets..(luego leo tu post, ahora sólo he entrado a saludarte)
No sé si se atreverán a volver las musas, Maykel, después de la que organicé. Jejejeje
Lo pasé de escándalo escribiendo este texto. Creo que de todo lo que he escrito es en el que mejor me lo pasé.
Un besazo inmenso. Y me alegra tanto que te haya molado....
Princesa de porcelana. La historia me pedía un post largo. Pero creo humildemente que me salió fluido.
Me alegra que te haya enganchado
Un beso
Abril. Me alegro especialmente abril si hoy he provocado en tí una sonrisa.
Dale un beso a la estrellita
Un abrazo
Podenquito... me da que todos hubiérais seguido el listado de actuaciones, hasta el final. Sobre todo tras la cogorza, que ya no estaba el horno para bollos.
jejejeje
Escribe, dí que sí.
Un besazo, lindo.
Aplaudo lo que he leído.
Divertidísimo.
Muy bueno querida.
Bicos :)
Bet-z...si siendo largo se te ha hecho corto, la cosa va de maravilla.
Me alegra haber podido arrancar tantas sonrisas con él. Lo estimaba mucho antes pues disfruté mucho escribiéndolo. Pero ahora, mucho más lo estimo al ver vuestras reacciones.
Muchísimas gracias.
Besitos
Dawn... ¡qué alegría tenerte aquí también!... NO puedo evitar tener algún prefe que otro, y tú estás entre el grupito de cabeza, compartido con.... con un montón, jejejeje
¿TE ha gustado?. Me encanta eso. Traeré alguno que otro así, con tinte simpático.
Un besazo enorme.
Cuando me haya instalado un poquito mejor, te visito. Perdonadme, tú y los demás, si voy poco a poco. No me aclaro mucho aún.
Otro besazo
Princesawallada, gracias por venir por aquí a dejarme petonets... te corresponderé con mucho bicos... pero no dejes de leerlo, a lo mejor también a tí te hace sonreir. Eso espero
Petonets e moitos bicos
ana... no puedo enlazarte, y por lo tanto, no puedo incorporarte a mis amigos... de todas formas no te asocio a ningún blog de las arenas... ¿o sí?.
Me alegra que te gustara tanto, y agradezco ese aplauso.
Lo de bicos me ha llegado al alma. POr lo tanto , te los devuelvo, rapaciña... moitos bicos.
Yo a mis musas las mandé a paseo hace mucho. Hasta les compuse un Réquiem! Sorry. Es que solo me molestaban...
Domovilu, jejejjee... ¿les compusiste un Réquiem?... jejejeje.
Menos mal que eso no figuraba en el listado de Samuel, sino, estaba claro que también lo hubiera hecho yo... ¡es que soy de un obediente!, jejejejeje
Y sí, cuando se ponen pesadas... ¡son de un molesto!.Jejeje
Besitos, guapa.
has conseguido que lo lea entero, toda una proeza dado mi estado mental después del viaje.... Me he reído un montón, y me ha recordado situaciones similares. Yo ya he desistido de buscar cuerdas para autoinmolarme, porque tengo comprobado que ninguna soga sirve para hacerse el harakiri.
Ay, la musa, la musa.... ¿no era una mayonesa?
Loqueyotecontara.... Jejejeje...
Yo el harakiri me lo hago con un palillo, jejejejeje
(Asi estoy... vivita y coleando y con la tripa más llena de arañazos que el cojín de un gato...)
Me he perdido con eso de la mayonesa, lo reconozco... jejejeje
Besazos.
PD. Gracias por haber llegado hasta el final, a pesar de ese estres post vacacional que se adivina en tí... bienvenido, y gracias por pasarte
Esta rapaza es aragonesa y vive en Barcelona. Conociches por as cartas a cero.
En LdA tengo nueve blogs. Aquí tenía unos cuantos que estoy desmantelando porque me cansé de duplicados y triplicados.
Bicos, feitiña :)
Ana... ya está. Ya te he localizado, jejeje...
ciiudad blog nos une. Qué más da.
Jejejeje.
Ahora salgo a pasear a mi perrillo, pero así que vuelva, visito tu blog aquí, y te añado como amiga... ¡no te me escapes muy lejos!
Un bico, rapaciña. O moitos.
Si, se los compuse. Y al principio no se quisieron dar por aludidas, las muy cretinas. Hasta que les cerré la puerta en las narices. Já, já! (qué hice? Me puse a escribir otra clase de cosas)
Te dejo el blog que no demoleré aquí. Lleva desde el verano de 2006. Sería un crimen por mi parte.
Bicos
http://www.lacoctelera.com/sirenasilente
Libro de arena funciona.
Al buscarte el enlace a sirenasilente y ver que unas imágenes que proceden de un post de LdA se veían he ido y allí estamos.
A ANA.
¿QUé cuernos funciona? ¿Dónde funciona? ¡Si sigue empacado ahí, con su rebeditísimo Error 500!!!!
Ay... este dichoso LDA, que nos tiene locos a todos....
Voy a ver que pasa.
No fue una alucinación me paseé por mis blogs de libro de arena. Dejó de funcionar, es cierto, pero para mí es una buena señal.
Vi las listas de ayer y los comentarios. Las imágenes de sirenasilente que proceden de uno de los blogs de libro de arena se mantienen.
Esta mañana no se podían ver.
jajajaja
Qué bueno!!
"Haz algo más edificante, como escupir a la calle desde el balcón "
Me has hecho reir un montón
Mais bicos rapaza
¡¡¡¡POR FIN LO HE LEIDO¡¡¡¡¡
jaja..qué bueno...si es que ya se lo digo yo a los pekes..:
-"leer muy bien el enunciado"....
pobre port´til...con lo que cuido yo al mìo.....
es la parte que menos me ha hecho reir....sólo pensaba..¡que no lo tire¡ pero bajo los efectos de Baco...cualquier cosa es posible.....
petonets
Ana. Lo que pasa es lo mismo que en el desierto... son espejismos. Lo malo es que los espejismos no calman la sed.
Voy a ver si funciona ahora, antes de irme a la cama
Besitos, dulces a tí, dulce.
Trisquela.- Tu perfil me lleva a las Canarias (qué bella tierra... ¡cuánto la he gozado yo en Gran Canaria y que buenos recuerdos tengo!), pero tu acento se pasea por mis rías y tu trisquel me trae recuerdos celtas. Suenas a gaita y a aturuxos,...
Me alegran mucho, pero mucho, vuestras risas. Por ellas vale la pena haberlo escrito
Un bico, miña rapaza.
Princesa Wallada .-
Bueno,. princesa, me alegra mucho que te haya gustado y que te hayas reído.
Entiendes con lo del portátil el dramatismo que adquiere la cosa ¿no?. Terrible. Fue algo terrible. aún tiemblo de recordar las lágrimas -de risa y de dolor- mientras se hacía añicos el portátil
Y sí, repítelo bien a tus pekes... se lee todo primero, y luego se procede en consonancia.... vaya, pero todo. Porque hasta el rabo, todo es toro.
Muy buenas noches. Y monton de petonets y bicos.
jajajajajajajaja!!!!!!!!!!!!!!!
¡Que genial!
¿No probaste "Termitas para Musas"?
Son efectivas.
Yo creí que las damas se llevaban bien con las
musas por ser ambas "femeninas", creí que eramos los hombres, los que estaban en problemas con las musas.
¿Existen "Musos"?
¡Namaste!
Luis Alfonso. ¿Termitas para Musas?. Vaya, no conocía la técnica. Seguro que me hubiera ahorrado más de un disgusto (y del resacón) de haber conocido el tema.
Unas preguntitas: ¿dónde las adquiero? ¿están homologadas? ¿son caras? ¿tienen fecha de caducidad? ¿hay garantía de funcionamiento? ¿son inmunes a insecticidas y antiplagas varios? ¿afectan a la salud de otros personajes mitológicos? ¿he de acercarme al Parmaso para infectarlas o el uso en mi propio domicilio es suficiente? ¿no se me comerán también a mi colección de ninfas, sílfides y sirenas? ¿lo puedo utilizar de antiparasitario para otros animales caseros?
Quedaría gratamente satisfecha si puedes atender a mis preguntas.
En cuanto a la tuya, pues la verdad, no sé... a mí sólo me asaltaron ellas. También es verdad que a ellos los veo más casi como drags queens, subidos a inmensos tacones sin fin y enterrados entre kilos de maquillaje.
PUes eso. Que estaré al tanto de lo de las termitas.
¡namaste!
Acabo de leer este post después de enviarte un correo al post más moderno y resulta que lo que había intuido en ti, es decir, que has llegado a conectar con el duende lorquiano, resulta que, como compruebo ahora, es completamente cierto. Ummmmmmmmmmmmm, sabrosos viajes te esperan querida amiga- Saludos desde la proa. No siempre se divisan sirenas tan bellas.
Si el comentario anterior provocó encendido rubor en mis mejillas, este promete perpetuar el grana de por vida.
¡Nada más y nada menos que me concedes ese don del duende lorquiano!. ¡Madre mía!. La imagen que recuerdo de esa conferencia de Lorca, leída hace ya mucho, pero mucho tiempo (así que termine este comentario, mis dedos aporrearán frenéticos el teclado en busca de ese texto en la red, para releerlo ya, cuanto antes), es la referencia que hacía a un premio que se otorgó a una anciana danzaora, que en su duende, superó con creces a las más que, seguro, armónicas evoluciones de unas jóvenes y bellas danzantes. Genio y figura, dirían otros.
En el viaje por las letras me hallo. Lo emprendí un buen día, y desde entonces intento no distraerme del camino. Agridulces son las frutas que me alcanzan, no siempre sabrosas, muchas veces ácidas...
Salí en busca del Parmaso, por si alguna de las musas se aprestara a cederme su don. Y tú, de alguna forma, pareces querer indicarme que partí con duende... perdona que oculte el rostro tras un velo de sonrojo, la turbación, además, acalla por unos instantes mi pluma... lo dejo aquí, pues, teñido en grana
Un beso
Me alegra llegar a ti y que el sonrojo asome en tu rostro pudoroso cuando escuchas algo tan halagador como lo que te digo, pero tus respuestas impregnadas de la dulzura que intuyo resulta que me reafirman más en el convencimiento que ya tengo. Creo que hay algo muy femenino en el autor literario, el viaje a las regiones donde se halla el duende no se realiza por la razón, sino por la intuición, que es el camino más seguro, a parte de sensible, para encontrarnos con las grandes verdades de la humanidad. Tienes una musicalidad en tus respuestas que me admira, nunca había encontrado un blogger con tanta intensidad literaria como tú, te lo reconozco sin tapujos y lleno de admiración, pues, entre quienes escriben, entre quienes se han encaminado por estos vericuetos agridulces del arte, no cabe un sentimiento tan miserable como el de la envidia, sino solamente la admiración plenamente sentida. La literatura tiene un registro espiritual que, por serlo, resulta accesible a todo el mundo que lo pretenda con la nobleza del sentimiento, y por ello, porque no hay materia escasa, sino vasto dominio del espíritu, sucede que todo el mundo puede abarcar la inmensidad sin miedo a que, porque otros lo hayan hecho, no queden parcelas para uno mismo.
Desde la proa de mi embarcación de vez en cuando se divisan otras que ondean la misma bandera y que tienen el mismo destino. A ese destino se llega con independencia de la fama, la cual nada tiene que ver con el honroso mérito de llegar por propia cuenta y en soledad. La fama, la gloria de los más grandes espíritus de la literatura universal, sólo deja ver la punta del iceberg, pero esa punta es sostenida subcuáticamente por seres que son sin que nadie lo sepa, sepultos bajo las aguas. Hace mucho tiempo que me he desprendido de la necesidad de la fama literaria, que no sé siquiera si sería del todo buena, pero me reafirmo cada día en que el escribir forma parte consustancial de mi espíritu. Estamos en el camino, y, por estar en él, ya hemos llegado, el fin está en cada paso, no hay que tener ansiedad, lo erróneo sería, en todo caso, dar pasos lamentables y equivocados, pues esos son los que no llevan la esencia del final.
Ummmmmmmmmmmm, me encanta tenerte cerca. Muchos besos.
Excelencia... a ver si ahora puedo contestar a tu comentario. El sistema no se apiada de esta pobre internauta de la impericia, y se empeña en ir cerrando unas puertas que se me hacen pesadas de abrir. La informática y yo no hemos conseguido el idilio al que aspiraba, y las desavenencias han motivado una especie de amor odio de impensable consecuencias.
Desde ayer estoy peleándome por dejar un comentario... a ver si ésta es ya la definitiva.
Vuelve a ruborizar mis mejillas... podría decir reruborizar. Me gusta mucho el sepia, de hecho tengo un poema que algún día rescataré de mi taller que se llama sinfonía en sepia. Pero me parece que tendré que cambiar la gama de tonos con la que identifico por el grana. Ahora mismo, desde luego, eso soy. Una sinfonía en grana.
En este quehacer de dar forma impresa a las palabras que surgen del alma siempre se dan la mano la intuición y la razón, ¿Duende?. Duende.
La fama no es, sin embargo, invitada de honor a la mesa. Sobre todo si uno se mueve en el mundo de la lírica. Poesía y fama casan mal, y cuando casan, el don de duende ha dejado paso al don de genialidad. O, desgraciadamente, al de oportunidad. Ese iceberg, a veces, muestra una punta un tanto "interesada". NO, yo no canto mi canción de primavera para que fama alguna de laureles cubra mi cabeza. Canto por mí propia necesidad de dar rienda suelta a un duendecillo (más que duende, el mío se queda en ligero duendecillo, revoltoso y juguetón, que por donde pasa va produciendo estropicios... ¡qué le vamos a hacer!) que se me ahoga en el pecho y precisa volar libre... Canto porque con ello silencio las horas de silencio y acallo las ansias... ¿Cantas, acaso, tú por lo mismo?.
Un abrazo, excelencia. Y saludos desde cubierta.
Claro que canto para ahogar las ansias, quizás mejor las neuras, las curo con la palabra sonora, el canto melódico, la diamantina expresión que brota del yo más profundo, ese yo que hay que encontrar subyaciendo en la sentina del barco y que, lo que son las cosas, te iguala a los otros. Por ello puedo admirarte desde este yo espiritual, tan distinto al yo de la máscara, puedo hacerlo porque, en ese yo, somos iguales ambos, sentimos lo mismo, descubres que todos los seres de la Tierra caben en tu yo porque ellos integran ese yo místico o ascético, llámalo como quieras, que nos sublima más allá de nuestra fronteras.
Tú estabas ya en él, pero te he descubierto ahora, leyendo en la coctelera, te percibo sensible y en ti me reconozco. Todo eso, cierta tabla rasa que nos hace iguales, desnudos como los hijos de la mar. Muchos besos en la proa, lugar donde se divisa el horizonte.
Alma poeta se adivina en tí sin hurgar mucho. Ese yo que subyace no parece muy escondido, al menos se atisba raudo en tus textos. Esa sensibilidad especial que logra que incluso lo más pequeño conmueva el alma. Así las cosas cobran una belleza nueva. El cobalto no sólo es un bonito color, sino que acoje en su seno y nos acuna; el verde nos mueve a la esperanza, pero también nos refresca el espíritu y ahonda el alma. El rojo nos enciende, pero seguramente nos transporte, puede ser, al corazón de la tierra para sentir lo que sienten todos los seres que la pueblan. Y laten los corazones ante las mañanas limpias, se pueblan de mariposas de espuma los ojos ante la flor que se abre y arbolean al viento las caricias que damos a la vida.
En proa, ahora, me pierdo en las estelas que surcan el mar recordándonos que somos camino.... besos, pues, desde la proa
Te dejo una brisa de silencio....
que me acuna... gracias